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Controlar tu enfado es todo un arte

Controlar tu enfado es todo un arte

A veces suena muy fácil eso que tanto se dice de: ¡Debes controlarte! ¡No te alteres!. Pero todos, hasta la persona más tranquila ha pasado por un estado en el cual no te controlas y la ira te domina. Es entonces cuando podemos cometer los mayores errores, desde herir a las personas que más queremos, hasta hacernos el peor daño a nosotros mismos.

Enfadarse no está mal. Aunque generalmente es una emoción que nos asusta, es totalmente natural. Es una emoción que nos avisa de aquello que nos duele o no nos gusta. Puede llegar a ser tremendamente útil, pues nos invita a reflexionar sobre lo que nos lastima, eso sí, siempre que sepamos cómo canalizar ese enfado. Según cómo lo manejemos se convertirá en una emoción positiva o negativa.

Enfadarse es un arte

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La función principal del enfado es afirmarme yo con respecto al otro, ponerle límites y saber decirle que no. Si yo no me enfado, tengo la sensación de que la otra persona va a invadir mi terreno, imponiéndome sus ideas. Con el enfado lo que pretendemos es impactar en el otro dejando claro que hasta ese punto hemos llegado.

El problema llega cuando al enfadarnos adoptamos una actitud defensiva con la otra persona con la intención de protegernos y tenemos una reacción desmesurada pensando que así nos van a tomar más enserio: decimos palabras que hieren, gritamos, damos portazos o golpes sobre la mesa…De este modo perdemos las formas y perdemos la razón.

¿Cómo canalizamos ese enfado sin que nos desbordemos y a la vez impactemos en el otro siendo contundentes?.

Lo primero de todo, fíjate hacia quien diriges tu enfado. En muchas ocasiones nos enfadamos con la pareja y lo pagamos con los niños, o nos enfadamos con el jefe y lo pagamos con la pareja. Nos debemos preguntar, ¿Quién nos hizo qué? y, sobre todo, ¿Con quién puedo encontrar una solución?. Si yo pago mi enfado con alguien que no conoce lo ocurrido, difícilmente voy a encontrar una solución a mi enfado y cuando regrese con la persona que originó el enfado, todo va a seguir igual y nada habrá cambiado.

Enfadarse es un arte

Utiliza la Técnica Tiempo Fuera. Cuando sientas que estás en tu punto máximo de enfado a punto de explotar, retírate. Es importante que le digas a la otra persona algo como: «Estoy muy alterado y solo voy a decir malas palabras, cuando me tranquilice hablamos. Dame un tiempo por favor».

De este modo mostramos intencionalidad de querer solucionar lo sucedido y que la retirada no significa que pasamos del asunto, sino simplemente para tranquilizarnos y reflexionar. En este tiempo de retirada piensa qué es lo que quieres, qué necesitas y cómo lo vas a expresar para no invalidar el mensaje, algo que hacen los gritos y malas formas.

Enfadarse es un arte

Método Sandwich

Cuando te sientes a solucionar eso que te ha enfadado, emplea el Método Sándwich. Primero di algo POSITIVO, luego te QUEJAS y al final cierras con algo POSITIVO.

Por ejemplo: “En un pasado siempre hemos podido ir resolviendo juntos las cosas. Es que, cuando llego tarde a casa siempre me hablas de una forma que me hiere y eso no me ayuda. ¿Por qué no buscamos una solución juntos que nos satisfaga a los dos?” De esta forma damos paso al diálogo, y esta actitud hace a la persona menos defensiva, declarando su intención de querer llevarse mejor.

Enfadarse por enfadarse, es muy fácil. Enfadarse de la manera correcta y útil, es un arte.

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