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Hora de despedirse

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psicologia clave

Cómo afrontar una ruptura

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Las relaciones no son siempre un lecho de rosas. Incluso queriendo y respetando profundamente a la persona con la que estamos compartiendo la vida, pueden darse situaciones complicadas que no siempre sabremos enfrentar juntos. Otras, reevaluaremos si queremos seguir en esa relación, si la apuesta por la persona es firme o no. Incluso con un buen grado de comunicación, a veces las grietas se hacen más grandes, o las personas toman rumbos diferentes. Finalmente, lo único constante en la vida es el cambio, así que la pareja no iba a ser una excepción. Podemos cambiar juntos o tomar caminos diferentes.

Con este post no pretendemos entrar a valorar a qué se deben las rupturas de pareja, o si podríamos haber hecho algo diferente. Las rupturas ocurren y, si estás enfrentándote a una, queremos ayudarte.

Puede que lo esperases o que tú hayas tomado la decisión. No sabemos en qué lado estás, si lo esperabas o no, si la relación era especialmente significativa o duradera, o si, aunque el tiempo ha sido breve, lo estás pasando mal. Por eso vamos a ceñirnos a las claves que pueden ayudarnos a decir adiós y a empezar de nuevo, sea cual sea el punto de partida.

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Esperamos que, aunque el dolor sea mucho, puedas recordar que las pérdidas forman parte de la vida y que a todos nos ha sucedido o nos sucederá. No tiene por qué ser en forma de ruptura de pareja necesariamente, pero todas las personas experimentaremos la desilusión, el sentimiento de abandono o la soledad en algún momento. A veces ayuda saber que, por muy mal que nos encontremos, no deja de ser normal. Si necesitas ayuda para manejar lo que estas viviendo, acude a un especialista. Te brindará un tiempo para ti, te escucharán y te acompañarán en tu proceso.

Dicho esto, vamos a repasar una serie de conceptos (que también podríamos entender como etapas) que nos pueden ayudar a salir del desconcierto, el dolor o la desesperanza, para dar un paso al frente.

PASAR EL DUELO

Cuando experimentamos una pérdida nos sentimos dolidos, abandonados, temerosos. Es necesario elaborar el duelo, es decir, atravesar estos sentimientos tan complejos dejando que el tiempo pase. Hay que vivirlo, experimentarlo, para que no nos haga más daño. Si encapsulamos lo que sentimos y no nos permitimos encontrarnos mal es difícil que lo superemos.

Puede ayudarnos hablar y compartir con personas que hayan pasado por lo mismo, como también concedernos un tiempo diario para la pena y el llanto. Así no contagiará el resto del día.

Los duelos no son lineales: no siempre tendremos la sensación de estar avanzando a paso seguro y dejándolo todo atrás. Daremos pasos adelante y pasos atrás. A veces creeremos haber retrocedido y no encontrarnos mejor, pero habrá diferencias. Lo importante es dejar que todo salga.

Presta atención a tu estado de ánimo y anota tus días buenos. Te servirán para hacer un balance y descubrir si estás progresando.

ALCANZAR LA ACEPTACIÓN

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Lo más probable es que, en los primeros momentos, la ruptura haya sido para nosotros como un puzzle que resolver. Con el paso del tiempo, debemos dejar de cuestionarnos a nosotros mismos, de intentar desentrañar los motivos del otro. A medida que el tiempo avanza nos queda más claro que lo que ha sucedido ha sucedido. Ya no hay marcha atrás. Lo que importa ahora es mirar hacia delante y comenzar a vincularse otra vez con el mundo.

Os dejamos algunas ideas:

-Comprométete con alguna actividad nueva: te relacionarás con gente diferente y crecerás.

-Invierte en ti: fíjate un objetivo a medio o largo plazo, como hacer un curso que te apetezca, tener una rutina de ejercicio o hacer un viaje. Tu autoestima te lo agradecerá.

-Perdónate para seguir adelante: practica la indulgencia con los demás, ponte en su lugar y no juzgues duramente. Trata a los demás como te tratas a ti mismo.

DESCUBRIR UNA BUENA SOLEDAD

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La mayoría de nosotros teme a la soledad, por qué no decirlo. Cuando compartes la vida con otra persona son muchísimos los espacios que otro llena. Al dejar de tener una pareja, podemos sentir el vacío que dejan, especialmente las primeras semanas a o meses. No te inquietes. Como sugeríamos antes, para superar el dolor es mejor no atenuarlo al principio.

Una vez hayas llorado lo necesario, abre de nuevo los ojos. Descubrirás que, incluso dentro de la tristeza, aparecen oportunidades de ser tú mismo y sentirte a gusto. Se trata de una soledad buena, necesaria, donde tengas tu propio espacio y se haga tu voluntad.

Para poder disfrutar de este aspecto tan positivo de la soledad procura no desprenderte de las rutinas que ordenan tu vida y no estés siempre ocioso. Invita a gente a casa y sal a hacer cosas que te apetezcan. El objetivo es que descubras que están bien contigo mismo, que te quieres y que, cuando llegue el momento, podrás volver a compartir la vida con otra persona, esta vez, quizá, desde un sitio diferente.

Os deseamos una feliz semana.

Elena Sánchez-Porro Frías e Irene Albert Cebriá

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