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Más allá de la apariencia: cuándo preocuparse por la caída de cabello

Más allá de la apariencia: cuándo preocuparse por la caída de cabello

Además de comprometer nuestra apariencia, la caída de cabello puede ser una señal de aviso más allá de nuestra autoestima. Relacionada con emociones como el estrés o la ansiedad, pero también con nuestro estilo de vida, la alopecia guarda orígenes distintos. Sin embargo, detonantes que debemos tener en cuenta para prevenirla o, dado el caso, tratarla debidamente.

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Rastreando la raíz de la alopecia

Para muchos, la caída de cabello supone un duro golpe contra el frágil bastión de su autoestima. A pesar de que suela vincularse a la edad, a raíz del deterioro que padece nuestro organismo a lo largo de los años, la realidad es que la alopecia aparece como fruto de distintos orígenes o detonantes que no necesariamente tienen por qué estar en relación con nuestros genes. Entre los más conocidos, por ejemplo, un estilo de vida poco saludable o la constante exposición alestrés. Razón por la que la caída de pelo supone también un aviso sobre nuestros hábitos, causando un mayor impacto en la noción actual y proyección futura de nuestra salud y nuestro aspecto.

pelo verano

Sea cual sea el caso, la alopecia acontece en nuestras vidas como un evento por el que preocuparse, es de vital importancia recurrir a especialistas en salud capilar a fin de obtener un análisis correcto. Además de poder aportar un tratamiento contra la alopecia efectivo, acudir preventivamente a una clínica capilar como vía para detectar de forma precoz la posible caída del cabello nunca está de más. Sobre todo, y como bien remarca el Instituto Médico Dermatológico en imdermatologico.com, a propósito de conocer mejor la salud de nuestro cabello y corroborar si nuestra preocupación es o no acertada. Es decir, si presentamos indicios de alopecia y cómo tratarla o prevenirla.

 

¿Debería preocuparme por la caída de mi cabello?

Aunque para muchos cumpla una función estética de gran relevancia, lo cierto es que la función del cabello consiste enproteger el cuero cabelludo del frío y el calor. Por lo que, a la par, y en conjunto con el cabello de las cejas que a su vez evita que el sudor llegue a nuestros ojos, nos sirve como regulador de nuestra temperatura corporal.  En concreto, la de nuestra cabeza y añadiendo a ésta, además del cráneo, una especie de coraza acolchadaadicional para proteger a éste y a nuestro cerebro. Dicho de este modo, mantener un buen cuidado sobre nuestra salud capilar guarda motivos más que suficientes, aunque su pilar estético tenga, quizá, más peso en la balanza.

tratamiento pelo

En ese sentido, y aunque ver comprometida la apariencia propia afecte a todo el mundo por igual, las mujeres tienden a preocuparse más por la caída de su cabello. Si bien es cierto que, como anota el Instituto Médico Dermatológico (IMD), la calvicie total es poco frecuente en mujeres, sí pueden darse casos de alopecia androgenética —la común, relacionada sobre todo con la edad y el sexo masculino— e incluso de alopecia areata —una enfermedad autoinmune que causa la caída del cabello en pequeñas zonas del cuero cabelludo en ambos sexos. En todo caso, y en especial para sosegar o corroborar la preocupación, siempre es recomendable atender a sus posibles causas.

Causas e indicios de la caída del cabello

Además de la ya mencionada edad y la afección sobre el sistema inmunitario, existen distintos motivos por los que perdemos el cabello. Tanto es así que la pérdida de cabellopuede ser fruto tanto de los cambios estacionales como de una reducción de peso significativa. En relación al también mencionado estrés, la razón por la que se nos puede caer el cabello obedece a una alteración del ciclo de crecimiento capilar, llevándonos bruscamente a su caída antes de completar su proceso de regeneración. Por fortuna, y omitiendo aquí los casos cuyo resultado tras el tratamiento es más delicado, la alopecia del estrés es reversible, recuperándose tras la desestabilización emocional.

De hecho, es también necesario remarcar que nuestra salud capilar y emocional van de la mano —como, en realidad, sucede en muchas afecciones e incluso enfermedades o síntomas de éstas. Encontrando no sólo el estrés como detonante, sino también otros estados emocionales como la ansiedad o la depresión que pueden provocar una pérdida considerable de cabello. Asimismo, y aunque salvando las distancias de algún modo en este caso, cabe recordar que los cambios hormonales también pueden hacer caer el cabello en mujeres. Situando como las situaciones más generalizadas en este caso el embarazo o la lactancia, dado que ambas cambian nuestro cuerpo.

Como añadido, es preciso aclarar que, si no padecemos de alopecia o enfermedad y de ninguno de los detonantes antes mencionados, la caída del cabello es también un proceso natural. Todo individuo pierde, según las estimaciones más extendidas, entre cincuenta y un centenar de cabellos a lo largo de un solo día, aunque el número varíe según el momento del año. Por ello, una señal de alarma es una disminución de su densidad. Denotando así no la fase de constante renovación de nuestro cabello, sino la posible presencia de un problema de caída de cabello contra el que, naturalmente, existen centros de salud y tratamientos especializados para combatirlo.

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