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Nos vemos en unos días

Nos vemos en unos días

Ayudando a los pequeños a estar separados de los padres

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Ya están aquí las vacaciones de Semana Santa, que para los niños serán más largas que para los papás. Muchas familias pasarán este tiempo juntas, bien en casa o de viaje, quizá visitando a parientes que viven lejos o descubriendo nuevos lugares. Pero, claro está, otras familias van a separarse por unos días.

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Dependiendo de su edad, de su madurez y de su carácter, los niños llevan mejor o peor estas circunstancias. Algunos son extrovertidos y confiados, hacen migas con quien ande cerca y disfrutan viviendo cosas nuevas. Otros son reservados, algo más tímidos en las situaciones extrañas y prefieren estar en su casa, rodeados de sus cosas; pero la mayoría no pertenece a un grupo concreto. Son niños aprendiendo a desenvolverse en la vida.

Ya hablemos de la primera separación de un niño pequeño o de un viaje largo en el que sea difícil comunicarse, seguramente nos surjan las mismas preguntas: ¿está preparado?, ¿será capaz de adaptarse?, ¿le durará el mal trago mucho tiempo?, ¿sabrán cuidarle bien?, ¿se lo tomará como un abandono?

Exceptuando casos especiales, los niños van adquiriendo cierta práctica en el separarse de sus padres. Cuando son muy pequeños, la madre o el padre son sus referencias más importantes y constituyen la base segura del niño: el lugar desde el que aventurarse a conocer el mundo, regresando cuando algo le asusta para sentirse a salvo. Todos hemos visto a niños jugar entre las piernas de su madre o padre, y regresar a ellas con timidez cuando les saludamos.

padres-separados-5A medida que van creciendo comprueban que el progenitor siempre vuelve, que no están en peligro si le pierden de vista. Animados por esas pequeñas prácticas en separación, comprenden que el vínculo está por encima de la presencia constante.

Después llega el momento en que los padres vuelven al trabajo o ellos comienzan la guardería. Aunque para muchos pueda ser doloroso al principio, la mayoría acaba acostumbrándose en un período de tiempo razonable a estar sin sus padres cinco o seis horas.

Durante el crecimiento, la autonomía se va potenciando y cada vez sabrán manejarse mejor solos, comprender las normas de otros, desenvolverse en más situaciones sociales, etc.

Para todos aquellos que enfrentan una separación de los hijos y les preocupa, os dejamos algunas reflexiones y consejos que pueden ayudar.

¿QUÉ LE DIGO?

padres-separados-6A todos nos ayuda que nos anticipen qué va a suceder, ¿verdad? Lo lógico es que comentemos con los niños que vamos a estar algunos días separados, pero tendremos que adaptarnos a la edad del niño. Es preferible no dar un susto ni tampoco dejar que le den muchas vueltas. Lo mejor será clarificar qué van a hacer ellos, cuánto tiempo estarán allí, qué cosas pueden hacer, etc. Por ejemplo: “El fin de semana que viene vas a ir a dormir a casa de los abuelos. Te llevaremos el viernes y te recogeremos el domingo porque nosotros tenemos que ir a Madrid. Allí puedes jugar con el Martín, tu amigo, por la tarde, y el domingo ir con el abuelo a por churros. Cuando volvamos el domingo te traeremos un regalito”.

Como veis, el truco están en plantearlo como una experiencia cuyo centro es el niño, no nosotros, decirle quién estará a su cargo y darles impulso para imaginen cosas especiales que pueden hacer durante ese tiempo.

PLANEANDO JUNTOS

padres-separados-3Seguimos con esta idea de imaginar la situación. Si dedicamos un tiempo a planear juntos qué ropa necesitará, qué objetos personales quiere llevar consigo, qué puede hacer en cada parte del día… estamos ayudándole a verse afrontando ese tiempo. Les daremos seguridad explicándoles que podremos hablar con ellos y que lo pasarán bien haciendo esto o lo otro.

Démosles espacio para tomar decisiones y enriquecer la experiencia. Disfrutarán e irán alejando sus miedos.

DESPEDIRSE

padres-separados-4Aunque no es bueno alargar las despedidas en sí, sí que es conveniente seguir algunos pasos que darán naturalidad a la situación y harán sentirse al niño más tranquilo.

Por ejemplo, es conveniente que no nos despidamos nada más dejarlo con las personas que estarán a su cuidado. Si nos quedamos charlando un rato con ellas, mejor. Y si acompañamos al niño a ver la habitación en la que estará y le ayudamos a colocar las cosas que ha traído, mejor. Todos estos gestos tendrán su efecto.

Podemos tomarnos un tiempo para despedirnos con un gran abrazo, recordarle lo que van a hacer esos días o el regalito ese del que ya hemos hablado… así procuramos que la mente del niño se centre más en lo que sucederá que en la preocupación que pueda tener ahora.

COMPRENDER Y CONFIAR

padres-separados-7Nadie dijo que esto fuera fácil. Con la crianza se nos plantean toda una serie de retos y no siempre pasaremos por ellos con alegría. Todo queda dentro de la normalidad, y podemos ayudarle, detenernos un segundo, volver a animarle, porque eso es lo que los padres hacen. Pero no se nos puede olvidar confiar en ellos, en que aprender es un proceso, en que las cosas no suceden de forma instantánea.

Los niños se sienten reconfortados cuando les decimos que los entendemos, y después pueden ponerse a jugar tranquilamente.

Elena Sánchez-Porro Frías e Irene Albert Cebriá.

 

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