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La buena jubilación

La buena jubilación

La transición de la vida laboral a la jubilación es un punto de inflexión que puede afrontarse de muy diferentes formas. Tan solo una tercera parte de las personas que se jubilan sufren de una forma perturbadora este cambio.

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Atchley (1975) propuso en su artículo Adjustment to loss of job at retirement un modelo explicativo de las diferentes formas de afrontamiento y adaptación a la jubilación.

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1.- Fase de prejubilación: en esta fase son frecuentes las fantasías sobre el momento de la jubilación mientras se sigue inmerso en la vida laboral.

2.- Fase de jubilación: comienza cuando se deja de trabajar. Hay distintas formas de vivir este momento: sintiendo ilusión y liberación por dejar de lado el estrés y las obligaciones del trabajo, dando más espacio al ocio que ya teníamos durante la vida laboral o simplemente centrándonos en descansar y relajarnos.

3.- Fase de desencanto: aquí suele aparecer una cierta decepción, como resultado de contraponer nuestras expectativas sobre la jubilación a la situación real.

la-buena-jubilacion-44.- Fase de reorientación: supone un ajuste a la realidad como jubilado. Las expectativas se vuelven más realistas y eso nos permite reorganizar la vida social, económica, familiar, de pareja…

5.- Fase de estabilidad: la última fase se alcanza cuando encontramos el ajuste definitivo a nuestra nueva situación.

Atravesar estas fases puede no presentar mayores complicaciones pero hay personas que sienten miedo e incertidumbre si se imaginan fuera del mundo laboral.

Sin duda la jubilación tiene repercusión en la forma en que nos vemos a nosotros mismos y nos obliga a replantearnos qué esperamos y queremos de la vida. Los trabajos en los que la consecución de objetivos y la productividad tienen mucha importancia nos hacen vivir mucho tiempo pendientes de estos factores. Esto hace que los equiparemos a valía personal, lo cual es un error. Una buena forma de “desengancharnos” de este pensamiento es prestar atención a qué cosas nos hacen especiales y valiosos y qué trae satisfacción y plenitud a nuestra vida.

la-buena-jubilacion-3A menudo la jubilación implica bajarse de una rueda más o menos frenética de trabajo, de objetivos a corto y medio plazo que reclaman nuestra atención semana tras semana, pero ¿por qué vivirlo como una época de renuncia cuando puede ser una época de expansión, de regreso a los propios objetivos, a realizar las cosas placenteras que habíamos aparcado por cuidar de hijos pequeños o por no disponer del tiempo necesario?

Puede haber muchas cosas que resulten puntualmente apetecibles pero lo importante es no desarmar por completo la rutina que conocemos, mantener los horarios, quizá más relajadamente y organizar el día destinando una parte a la ocupación y otra al descanso.

la-buena-jubilacion-5Ampliar el círculo social y seguir cuidando el del trabajo son aspectos importantes a tener en cuenta. De la misma forma, vamos a reencontrarnos con la pareja y a compartir mucho más tiempo con ella. La paciencia y la flexibilidad son buenos compañeros en los primeros momentos pero, lo más importante, será no abandonarnos y generar una rutina donde, como antes, también haya momentos placenteros compartidos y espacio para los dos, para uno mismo, para la familia, para las aficiones.

En resumen, ningún cambio vital es enteramente positivo o negativo. Cada uno de ellos lleva aparejados las oportunidades y los desafíos. Si tomamos un tiempo para evaluarlos y reaccionar en consecuencia nada impide disfrutar del futuro y readaptarse finalmente, como dice Atchley, a nuestra nueva situación.

Psicología CLAVE: Elena Sánchez-Porro (CL-03770) e Irene Albert (CL-03674)

 

 

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