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El gesto espontáneo y natural de la Reina Letizia para recuperar su pulsera que se ha convertido en una divertida anécdota

El gesto espontáneo y natural de la Reina Letizia para recuperar su pulsera que se ha convertido en una divertida anécdota

La Reina Letizia ha vuelto a hacer gala de su espontaneidad durante el besamanos con la diplomacia internacional en España. Doña Letizia ha sufrido un inesperado incidente cuando su pulsera se ha desabrochado, pero lo ha resuelto con naturalidad dejando una anécdota divertida para los presentes.

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Los Reyes han recibido a los representantes diplomáticos acreditados en España en la tradicional recepción que tiene lugar cada año en el Palacio Real. Don Felipe y Doña Letizia han saludado a los cientos de representantes en un largo besamanos que ha dejado una curiosa imagen. A la Reina Letizia se le desabrochó la pulsera de forma inesperada, y no dudó en agacharse a recogerla al momento, dejando una imagen espontánea y natural.

No es de extrañar que la Reina haya querido recuperar la joya al momento, puesto que se trata de una pieza de gran valor sentimental. Se trata de la pulsera de brillantes y zafiros que le regalaron los Reyes Juan Carlos y Sofía en su pedida de mano. La pulsera completa un juego junto a unos pendientes y un collar de gran valor, ya que perteneció a la primera mujer del Rey Alfonso XII, la Reina María de las Mercedes.

Más de 20 años sin usarlas

La Reina Letizia no había empleado estas joyas en más de dos décadas, puesto que la última vez que se las vimos puestas fue en la cena preboda que tuvo lugar en el Palacio de El Pardo el 21 de mayo de 2004. Doña Letizia decidió sacarlas del joyero para esta ocasión combinándolas con su vestido de color azul marino, con escote en pico, manga larga y falda de vuelo. El atuendo terminaba con botones en la parte delantera, además de una lazada en la cintura.

Ha sido durante el besamanos cuando el cierre se ha abierto, provocando que esta se deslizara por su mano hasta caer al suelo. La Reina Letizia se ha dado cuenta enseguida, y se ha agachado para recoger la pulsera al momento, sorprendiendo a los presentes con un gesto tan espontáneo y natural.

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