El director japonés, conocido por éxitos como “La chica que saltaba a través del tiempo”, propone una historia basada en “Hamlet” sobre el poder del perdón
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“Scarlet” llega a las salas de cine este viernes 27 de febrero con una historia repleta de acción, pero que también propone una profunda reflexión sobre la necesidad de perdonar. Dirigida y escrita por Mamoru Hosoda, uno de los cineastas de animación más reconocidos a nivel nacional e internacional, su filmografía incluye grandes éxitos como “La chica que saltaba a través del tiempo”, “Summer Wars” o “Mirai, mi hermana pequeña”, nominada al Oscar como mejor película de animación.
Sinopsis
Scarlet es una princesa medieval que, experta en el manejo de la espada en un mundo donde la guerra es constante, decide vengar la muerte de su padre, que ha sido brutalmente asesinado por su tío. Sin embargo, tendrá que posponer su venganza cuando, gravemente herida, despierte en un misterioso mundo que parece pertenecer a otra época.

Allí conocerá a Hijiri, un joven idealista que se pregunta sobre el verdadero sentido de la existencia y que aboga por el diálogo sin armas. Ello hará que Scarlet se pregunte si puede encontrar otro propósito en la vida más allá de la venganza. Y si al perdonar al asesino de su padre tal vez pueda acabar con el ciclo de odio y muerte que caracteriza su mundo.
«De haber nacido en otra era, ¿podría haber sido una persona diferente?» Esto es lo que se pregunta Scarlet gracias a la presencia de Hijiri. Pero con él también se quiere responder a una pregunta que se había planteado el propio Hosoda antes de crear esta historia inspirada en Hamlet: ¿Cómo habría actuado Hamlet si el fantasma de su padre le hubiera pedido perdón en lugar de venganza?
Mamoru Hosoda, el gran visionario de la animación
Más allá de la trama en sí, donde confluyen distintas realidades, el film llama la atención por las distintas técnicas que se han empleado. Por un lado, animación digital y la tecnología CGI que caracteriza las producciones actuales. Y, por otro lado, las técnicas de dibujo tradicional que se utilizaban décadas atrás.

Para ello Hosoda ha contado con el estudio de animación que él mismo fundó, Studio Chizu, pero también con una buena dosis de paciencia. Y es que han sido necesarios cuatro años de producción para conseguir el detallismo que buscaba, sobre todo en las expresiones de los personajes, que no se ha visto hasta ahora.
El resultado es una estética única que no deja indiferente. De hecho, esta es una de las características del realizador nipón, reconocido como uno de los grandes visionarios del anime por su constante deseo de innovar. Así ocurrió con otros de sus grandes éxitos como «Los niños lobo», «El niño y la bestia» o «Belle», su película más taquillera hasta la fecha. ¿Conseguirá superar ese récord con «Scarlet»?

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