Por Vanessa Pragasam
En plena calle Alcalá se esconde uno de los secretos gastronómicos mejor guardados de Madrid. Malaysia es el único restaurante de la capital especializado en auténtica cocina malaya, una propuesta capaz de reunir en una misma mesa las influencias malayas, chinas e indias que han convertido a este país en uno de los grandes destinos gastronómicos de Asia.
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Hay cocinas que se entienden a través de sus recetas y otras que se descubren a través de su historia. El restaurante Malaysia pertenece claramente al segundo grupo. Situado en plena calle Alcalá, este establecimiento se ha convertido en el gran referente de la auténtica cocina malaya en Madrid, una propuesta gastronómica que combina influencias malayas, chinas e indias para ofrecer una experiencia diferente a cualquier otra que podamos encontrar en la capital.
Precisamente esa riqueza cultural fue la protagonista de la presentación de “Sabores de Malasia”, organizada por la Embajada de Malasia en España en el restaurante Malaysia, y con la asistencia de la embajadora Hasnah Md Hashim Un encuentro que sirvió para acercar al público madrileño una gastronomía todavía poco conocida en nuestro país, pero considerada por muchos como una de las más fascinantes del continente asiático.
Al frente de la propuesta culinaria estuvo el chef Ah Tong, encargado de mostrar algunos de los platos más representativos de su país. Un recorrido gastronómico que permitió descubrir por qué Malasia presume de ser el lugar donde Asia se encuentra en una misma mesa.
Experiencia gastronómica
La experiencia comenzó con el Sate Ayam, una de las recetas más populares del sudeste asiático. Las brochetas de pollo llegan perfectamente marinadas y cocinadas al punto, con una carne jugosa que encuentra su mejor aliado en la cremosa salsa de cacahuete. Un plato sencillo en apariencia, pero lleno de matices gracias al equilibrio entre los toques dulces, especiados y ligeramente cítricos del marinado.

A continuación llegó uno de los platos más reconfortantes de la cocina malaya: el Mee Curry Laksa. Su intenso caldo elaborado con leche de coco, especias y hierbas aromáticas envuelve los fideos y el resto de ingredientes en una explosión de sabor donde conviven el picante, la cremosidad y un delicado toque cítrico. Una sopa que resulta tan compleja como adictiva y que explica por sí sola la fama de la gastronomía malaya.

El siguiente pase fue el Nasi Lemak con pollo frito, considerado por muchos el plato nacional de Malasia. El arroz cocinado con leche de coco y hojas de pandan aporta una fragancia inconfundible que contrasta con la intensidad del sambal y el crujiente del pollo marinado en especias. Un plato lleno de contrastes donde cada acompañamiento tiene sentido y aporta una textura diferente al conjunto.

La propuesta continuó con el Char Kway Teow, uno de los grandes clásicos de la cocina callejera malaya. Los fideos de arroz salteados a fuego muy alto desarrollan ese característico sabor ahumado que los convierte en una auténtica institución gastronómica. Gambas, pollo, brotes de soja y una combinación de salsas aportan profundidad y equilibrio a un plato tan humilde como delicioso.

Para terminar, nada mejor que un Teh Tarik, la bebida nacional de Malasia. Este famoso té con leche, elaborado mediante el tradicional proceso del “tirado”, sorprende por su textura cremosa, su suave dulzor y la característica espuma que corona cada taza. Más que una bebida, es toda una tradición que forma parte de la vida cotidiana del país.
Lo más interesante de Malaysia no es únicamente la autenticidad de sus recetas. Es la oportunidad de descubrir una cocina todavía poco habitual en Madrid, capaz de reunir en una misma mesa influencias malayas, chinas e indias sin perder nunca su identidad. Un viaje gastronómico diferente que demuestra que, a veces, para recorrer miles de kilómetros basta con sentarse a la mesa adecuada.

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