Por Vanessa Pragasam
La Charca lleva el sabor de la parrilla asturiana a Plaza de España con brasas, producto y cocina tradicional.
Índice de Contenidos
Bichopalo: La evolución más viajera de Daniel Pozuelo en Madrid
Restaurante Candeli – La mejor cocina de mercado en Ponzano
A pocos pasos de Plaza de España, entre el ritmo acelerado del centro de Madrid y las calles que aún conservan esencia de barrio, La Charca se ha convertido en uno de esos restaurantes donde siempre apetece volver. El proyecto, perteneciente al mítico Grupo Asgaya, apuesta por una cocina reconocible y sin artificios, donde el protagonismo absoluto recae en el producto y en el fuego. Un espacio elegante pero cercano, con ambiente de casa de comidas contemporánea, mesas vestidas con mantel y una parrilla de carbón de encina que marca el carácter de toda la experiencia.

Aquí, las brasas dictan el ritmo de la cocina. Carnes del norte de España, pescados de lonja y recetas tradicionales asturianas conviven en una propuesta donde el objetivo no es reinventar la parrilla, sino hacerla bien. Muy bien. El resultado es una cocina contundente, sabrosa y reconfortante, de esas que entienden que la calidad del producto no necesita demasiados adornos.
Experiencia gastro
Comenzamos nuestra experiencia con uno de los imprescindibles de la casa: el foie micuit con manzana y mermelada de higos, equilibrado entre el punto graso del foie y el dulzor de la fruta. A partir de ahí, llegan varios entrantes que reflejan perfectamente la filosofía del restaurante: cocina tradicional ejecutada con muy buena materia prima y cuidando cada detalle. La ensaladilla rusa, especialmente cremosa, acompañada de ventresca y gambón, demuestra que incluso los platos más clásicos pueden marcar la diferencia cuando se trabajan bien. Lo mismo sucede con las anchoas 00 con mantequilla ahumada y pan brioche, uno de esos bocados sencillos pero memorables.
Las croquetas de jamón y carabinero, melosas y muy intensas de sabor, fueron otro de los platos destacados, junto a la ensalada de perdiz con tomates secos, más fresca y equilibrada.
Muy recomendables los espárragos blancos con crema de colmenillas, una propuesta elegante y muy ligada al producto de temporada. Como principal, el protagonismo fue para el pargo a la bilbaína, cocinado con precisión y manteniendo toda la esencia de la cocina de brasas que define a La Charca. Un pescado donde el punto de cocción y el sabor del carbón hacen prácticamente todo el trabajo.
Más allá de la parrilla, el restaurante mantiene viva la herencia asturiana del Grupo Asgaya con platos de cuchara y guisos tradicionales como la fabada, las verdinas con bogavante o los callos asturianos, reforzando esa sensación de cocina de siempre que acompaña toda la experiencia. Además, cuentan con una bodega con cerca de un centenar de referencias nacionales e internacionales pensadas para acompañar tanto carnes como pescados a la brasa.
La Charca no busca ser el restaurante más moderno de Madrid. Y quizá ahí está precisamente parte de su encanto. Una parrilla seria, producto de calidad y recetas reconocibles en un momento donde cada vez cuesta más encontrar restaurantes que entiendan tan bien el placer de comer sin complicaciones.
Un lugar donde el humo, el carbón y el sabor siguen siendo los auténticos protagonistas.







Deja un comentario