Una petición relacionada con sus hijas y la nueva pareja del DJ dinamita la cordialidad entre ambos.
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Irene Rosales presume en redes sociales de la primera escapada romántica con su novio
Kiko Rivera rompe su silencio tras su separación y responde a Irene Rosales en ¡De Viernes!
Durante meses, Kiko Rivera e Irene Rosales presumieron de haber gestionado su ruptura con madurez y respeto. Tras anunciar su separación a finales del verano, ambos insistieron en que la prioridad absoluta eran sus dos hijas y que el entendimiento seguía intacto pese al final de su matrimonio. Sin embargo, ese delicado equilibrio acaba de romperse.
Según ha trascendido, una reciente discusión telefónica ha puesto fin a la aparente calma entre la expareja, revelando que las heridas estaban lejos de cerrarse y que la convivencia emocional tras la separación es más compleja de lo que parecía.
La llamada que lo cambió todo entre Kiko Rivera e Irene Rosales
El origen del conflicto habría sido una petición concreta de Kiko Rivera: que Irene firmara un consentimiento para que su actual pareja, Lola García, pudiera recoger a las niñas del colegio. Un trámite administrativo que, lejos de resolverse con normalidad, provocó un fuerte enfrentamiento entre ambos.
Irene, visiblemente sorprendida, habría pedido explicaciones que no le convencieron. Su respuesta fue clara y contundente: se negó a autorizar que una persona ajena a su entorno más cercano asumiera ese papel. La conversación fue subiendo de tono hasta que la influencer decidió ponerle fin, no sin antes advertir que podría recurrir a acciones legales si la situación avanzaba.

Nuevas parejas, viejos límites
El contexto sentimental resulta clave para entender la tensión. Kiko Rivera ha rehecho su vida poco después de la separación junto a Lola García, una bailarina con la que se ha mostrado ilusionado y muy visible en redes sociales. Su relación avanza a pasos rápidos y ella se ha integrado plenamente en su día a día.
Irene Rosales, por su parte, también ha encontrado de nuevo el amor. Desde hace meses mantiene una relación con Guillermo, con quien ha compartido viajes y planes familiares, mostrándose tranquila y feliz. Sin embargo, una cosa es avanzar sentimentalmente y otra muy distinta es redefinir los límites cuando hay hijos en común.
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Cuando la separación entra en terreno delicado
Este desencuentro ha abierto una brecha inesperada entre Kiko e Irene, que hasta ahora habían logrado mantener una relación cordial. La entrada de terceras personas en la ecuación familiar ha puesto a prueba ese pacto tácito de respeto y ha evidenciado que la separación no termina con el anuncio público, sino con la negociación diaria de nuevas normas.
En este caso, una firma pendiente y un nombre nuevo han bastado para reavivar un conflicto que parecía dormido. Y todo apunta a que, a partir de ahora, el entendimiento entre ambos será más complicado que nunca.

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