La venta de Cantora marca un antes y un después en la vida de la tonadillera, que se desprende del que fue su refugio durante décadas en medio de problemas económicos y tensiones familiares.
Isabel Pantoja pone una condición a su hijo, Kiko Rivera, para comprar su parte de Cantora
La venta de Cantora por parte de Isabel Pantoja a un empresario libanés por 1,2 millones de euros supone un giro clave en su situación económica y en el futuro de la histórica finca gaditana vinculada a Paquirri y a la familia Rivera.
Un adiós cargado de historia
Cantora deja de formar parte del patrimonio de Isabel Pantoja. La finca, adquirida por Paquirri en los años 80 y convertida durante décadas en el epicentro de la vida familiar, cambia ahora de manos tras un largo proceso de negociaciones.
La operación, que se habría cerrado por 1,2 millones de euros, llega en un momento especialmente delicado para la artista, marcada por deudas acumuladas y una situación financiera complicada. La venta supone, por tanto, un respiro económico… pero también un cierre emocional.

Una venta rodeada de incógnitas
El comprador, un empresario de origen libanés con nacionalidad francesa, llevaba meses interesado en la propiedad. La transacción no ha sido sencilla: al tratarse de una operación internacional, ha requerido controles específicos para acreditar la procedencia del dinero.
Además, la firma de la venta habría necesitado el visto bueno de Kiko Rivera, copropietario de parte de la finca, lo que habría propiciado un acercamiento entre madre e hijo tras años de distanciamiento.
El posible nuevo futuro de Cantora
Aunque el cambio de propietario ya es una realidad, el futuro de la finca aún está por definirse. Entre las opciones que se barajan, destaca la posibilidad de desarrollar una yeguada, aprovechando la extensión y características del terreno.
Cantora, ubicada entre Medina Sidonia y Vejer, cuenta con más de 500 hectáreas y numerosas instalaciones, desde la vivienda principal hasta explotaciones agrícolas y ganaderas, lo que la convierte en un espacio con múltiples posibilidades.
Un punto de inflexión en la vida de Isabel Pantoja tras la venta de Cantora
Más allá del aspecto económico, la venta simboliza el fin de una etapa. Cantora no era solo una propiedad, sino el lugar donde Isabel Pantoja se refugió durante años, especialmente tras la muerte de Paquirri.
Ahora, con este capítulo cerrado, la artista afronta una nueva etapa personal y profesional, marcada por cambios importantes… y con la mirada puesta en su futuro lejos de la finca que durante décadas fue su hogar.

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