Una escapada romántica a Roma impulsa el nuevo comienzo sentimental y personal de Irene Rosales y su novio.
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Mientras las declaraciones de Kiko Rivera seguían generando ruido mediático, Irene Rosales optó por alejarse del foco con su nuevo novio en una romántica escapada. La sevillana decidió aprovechar unos días libres para viajar a Italia junto a Guillermo, el hombre con el que ha iniciado una nueva ilusión. Su escapada coincidió con la entrevista en la que su exmarido hablaba de la separación, pero Irene eligió centrarse únicamente en su presente, compartiendo imágenes llenas de calma y complicidad.
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Roma, el escenario de un nuevo romance
Las fotografías publicadas por la influencer muestran a la pareja paseando por algunos de los rincones más emblemáticos de la capital italiana. Desde el Coliseo hasta la Fontana di Trevi, Irene y Guillermo recorrieron la ciudad como dos turistas más, disfrutando de su gastronomía, sus plazas y el encanto de sus calles. En sus redes, la sevillana agradeció “unos días mágicos” en Roma y aseguró que sigue “sumando momentos junto a su amor”.
Un vínculo que crece paso a paso
En una reciente entrevista, Irene ya había confesado que este nuevo capítulo la tiene “feliz y muy ilusionada”. También dejó claro que la relación surgió después de su separación y que ambos están conociéndose despacio y con naturalidad. La armonía de este primer viaje juntos refleja precisamente ese momento dulce que atraviesan, donde predominan el respeto y la tranquilidad.
La reacción de Kiko Rivera y la prioridad compartida
Mientras Irene disfrutaba de su escapada romántica, Kiko Rivera se pronunciaba en televisión sobre su ruptura tras once años de relación. El DJ aseguró que siempre ha hablado “con cariño y respeto” de la madre de sus hijas y que verla feliz es algo que le alegra. Ambos han insistido en que la prioridad absoluta sigue siendo el bienestar de sus pequeñas, con quienes mantienen una relación coordinada y cordial.

Una vida reorganizada tras la separación
Desde que hicieron pública su ruptura el pasado agosto, los dos han ido reconstruyendo sus rutinas. Irene continúa viviendo en su hogar de Castilleja de la Cuesta, arropada por su familia, mientras que Kiko se ha instalado en una nueva vivienda en Bolullos de la Mitación. Aunque la decisión no fue fácil para ninguno, ambos coinciden en que lo importante es que sus hijas sigan creciendo en un entorno estable y lleno de afecto.
Un futuro que se abre con nuevas ilusiones
Este primer viaje a Roma simboliza para Irene un paso importante en su nueva etapa personal. Alejada del ruido mediático y centrada en su felicidad, la sevillana deja claro que está construyendo un camino propio, lleno de calma, madurez y nuevas experiencias junto a Guillermo.

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